Por Chen Weihua y Zhang Tuo
MÉXICO, 22 feb (Xinhua) -- El entusiasmo no conoce fronteras y a pesar de la distancia, la llegada del Año Nuevo chino o Fiesta de la Primavera, el pasado 17 de febrero, cautivó a innumerable cantidad de personas en América Latina, convirtiéndose en una vívida manifestación de la construcción de una comunidad de futuro compartido entre China y América Latina.
Al otro lado del globo de la nación asiática, capitales latinoamericanas como Buenos Aires en Argentina, Santiago en Chile o la Ciudad de México, se vistieron de rojo con la llegada del Año Nuevo chino del calendario lunar.
En Buenos Aires, edificios emblemáticos como el Puente de la Mujer o la Floralis Genérica se vistieron del rojo de China, mientras que en Santiago un gigantesco conjunto de linternas con forma de oso panda de la provincia china de Sichuan han iluminado las noches del verano austral.
En la Ciudad de México, barrios de su Centro Histórico brillan con luz propia mediante adornos de figuras del signo del Caballo del horóscopo chino, al tiempo que en Brasil se entrelazan los ambientes de prosperidad y festividad para bailar al compás de la apasionada energía del Carnaval brasileño.
DE "FIESTA CHINA" A "NUESTRA FIESTA"
En el barrio de Puerto Madero, en Buenos Aires, las regatas de Botes de Dragón para celebrar el Año del Caballo atrajeron las miradas con su treintena de equipos y casi 450 remeros que surcaron las aguas del Río de la Plata para dar la bienvenida al nuevo año lunar con la tradicional actividad de origen chino.
Actividades tradicionales de China como las regatas de Botes de Dragón se han integrado a la vida cotidiana en distintos puntos del continente americano, según lo comentó una de las participantes Julieta Esmaiman Strua, al mencionar que "cada año están aprendiendo un poco más de la cultura china".
En el mismo sentido fue el comentario del capitán de uno de los botes, Sergio Maximiliano Bracco, quien se refirió a la esencia de la actividad deportiva y al entusiasmo que despierta.
"El Bote de Dragón requiere trabajo en equipo. La cultura china nos enseña una forma de pensar: unir voluntades y remar juntos hacia una misma meta".
En los últimos años, la Fiesta de la Primavera ha ganado cada vez más adeptos y atención en América Latina, donde países como Surinam y Panamá la han declarado día festivo o feriado oficial.
Débora Rivera y su familia madrugaron el primer día del nuevo año lunar para llegar al Barrio Chino de la Ciudad de Panamá y participar en las actividades de feria.
Para Débora, el estallido de los petardos y el vibrante sonido de los tambores, así como las danzas de León y Dragón, junto con una variada oferta gastronómica de comida china, se convirtieron en una experiencia festiva indispensable.
"Aunque somos panameños, el Año Nuevo chino ya es una tradición familiar", afirmó la entrevistada en el contexto de los festejos.
"Me identifico mucho con la cultura china y creo que estas celebraciones ayudan a disipar la adversidad del año pasado y traen esperanza", dijo con entusiasmo.
"VIVIR COMO LOS CHINOS"
En América Latina, ganan popularidad costumbres o estilos de vida de la nación asiática como colocar dísticos primaverales, preparar "jiaozi" (ravioles), repartir sobres rojos o beber té caliente, así como la práctica de artes marciales como el Taichi.
En pleno verano del hemisferio sur, se prepararon distintas manifestaciones tradicionales como en el caso de la ciudad de Porto Alegre, capital del estado de Rio Grande do Sul, en la región sureña de Brasil.
En Porto Alegre, la nena Olivia Pedroso, de apenas 11 años de edad, y su hermano Samuel, de 13 años, ofrecieron una espectacular actuación de la danza del León, ataviados con trajes tradicionales de artes marciales chinas para dar así la bienvenida al Año Nuevo chino, una de las festividades más importantes.
Los hermanos son miembros de la selección nacional juvenil de Wushu (arte marcial) y sus padres fundaron en 2016 la escuela Arte Marcial Chino Baowei para promover su práctica en Brasil.
Samuel explicó que el Wushu chino tiene un profundo significado cultural y que la escuela se ha convertido en un "pequeño embajador" de la cultura china.
El atractivo del arte marcial Kung Fu le ha granjeado la admiración y el respeto de sus compañeros, al despertar en muchos jóvenes brasileños la curiosidad por oriente.
Para la estudiante de la Universidad de Buenos Aires, Milagros Alderete, el gusto por la celebración del Año Nuevo chino se ha transformado también en un duradero interés por la cultura del país asiático.
"Amo el Año Nuevo chino, lo he celebrado durante varios años. La festividad está cargada de emociones puras. Me encanta el ambiente de reunión familiar", expresó la estudiante.
Esta influencia cultural ha permeado la vida diaria de Alderete, quien sostuvo que "incorporar" la cultura china le ha "ayudado mucho", porque algunas de estas prácticas tradicionales "me han hecho sentir más saludable".
Alderete estudia diseño de indumentaria y se siente atraída de manera de profunda por la cultura textil china.
"China tiene una historia milenaria. La vestimenta de su pueblo refleja una cultura espléndida y la considero una fuente de inspiración inagotable", sostuvo.
UN "IDA Y VUELTA" EN LA ECONOMÍA FESTIVA
Para los productores agrícolas, el consumo generado durante las celebraciones por el Año Nuevo chino constituye también una corriente económica cálida y tangible que se siente a través del océano.
Durante las festividades, productos emblemáticos de Chile, Uruguay y Colombia como cerezas, vino tinto, carne vacuna y café, se convierten en regalos muy codiciados para las visitas entre familiares y amigos en China.
Según datos del Comité de Cerezas de la Asociación Frutas de Chile, en la temporada 2025-2026, Chile exportó 113,8 millones de cajas de cerezas y el 87 por ciento tuvo como destino China, al ser la Fiesta de la Primavera la temporada de ventas más crucial del año.
El gerente comercial de una empresa frutícola chilena, Patricio Ulloa, consideró que entender el Año Nuevo chino es clave para las ventas, al ser el país asiático "sin duda", uno de los mercados con mayor capacidad de consumo.
"El rojo simboliza prosperidad y riqueza. Por eso, durante el Año Nuevo chino, a la gente le gusta llevar cerezas a sus lugares de origen para regalárselas a sus mayores", explicó.
A medida que la construcción de la comunidad de futuro compartido entre China y América Latina se profundiza, proyectos clave de alta calidad como la Franja y la Ruta o el puerto de Chancay en Perú, inyectan un nuevo dinamismo a la cooperación bilateral.
En 2025, las exportaciones peruanas de bienes alcanzaron un récord histórico de 90.082 millones de dólares, un incremento del 21 por ciento interanual.
Las exportaciones con destino a China crecieron más de 30 por ciento, convirtiéndose en un importante motor del crecimiento anual de las ventas totales del país sudamericano.
El puerto de Chancay jugó un papel fundamental en este logro, al facilitar el transporte de frutas frescas peruanas como paltas (aguacates), arándanos, cítricos, manzanas y uvas, que a través de ese puerto cruzan el océano para enriquecer cada vez más la mesa de los consumidores chinos.
"¡Feliz Año Nuevo a los amigos de China y Perú!", declaró a Xinhua el gerente de Cosco Shipping Ports Chancay Perú, Jason Guillén.
Agregó que de Chancay en Perú a Shanghai en China, el nuevo corredor terrestre-marítimo de la nueva era no solo impulsa de manera significativa el comercio de la nación sudamericana, sino que también beneficia a otros países de la región latinoamericana.










