RÍO DE JANEIRO, 3 jul (Xinhua) -- Brasil ha comenzado a redefinir el papel del uranio en su estrategia de transición energética y desarrollo industrial, al dejar de considerarlo solo una materia prima para abastecer su programa nuclear y elevarlo a la categoría de activo estratégico, explicó hoy viernes el presidente de la Autoridad Nacional de Seguridad Nuclear (ANSN), Alessandro Facure.
En rueda de prensa con corresponsales extranjeros organizada por la Asociación de Prensa Extranjera (AIE, siglas en portugués) de Brasil, Facure expresó que el nuevo contexto está marcado por la búsqueda de seguridad energética, descarbonización de la economía y creciente interés mundial por la energía nuclear.
Como reflejo de ese cambio, el Gobierno creó un grupo de trabajo para evaluar el potencial de producción de uranio del país sudamericano, analizar los proyectos en marcha y diseñar los escenarios de expansión.
"El uranio está siendo visto como un activo estratégico con mucha mayor intensidad", afirmó Facure, quien vinculó esa tendencia con los compromisos internacionales de reducción de emisiones y la necesidad de garantizar el abastecimiento energético.
Brasil ocupa entre el séptimo y el octavo lugar a nivel mundial en reservas conocidas de uranio, aunque solo alrededor del 30 por ciento de su territorio tiene prospección en ese sentido.
Facure citó a China como un ejemplo del renovado protagonismo de la energía nuclear, al ser "un gran ejemplo del papel central de la energía nuclear en ese proceso", además de destacar su contribución a la descarbonización y a la seguridad energética.
El presidente de la ANSN subrayó que la misión del organismo regulador no es promover la energía nuclear, sino garantizar que cualquier expansión del sector se produzca bajo estrictos criterios de seguridad y conforme a estándares internacionales.
El proyecto permitirá también reducir la dependencia de las importaciones de uranio y posicionar a Brasil como potencial exportador del mineral, cuya demanda aumenta entre los países comprometidos con la descarbonización.
Brasil aspira así a aprovechar sus amplias reservas de uranio, fortalecer su industria nuclear y consolidar al mineral como uno de los pilares de su estrategia de transición energética y desarrollo tecnológico, según la exposición.












