Especial: Entrega comida contra reloj, y gana un premio literario | Spanish.xinhuanet.com

Especial: Entrega comida contra reloj, y gana un premio literario

spanish.news.cn| 2026-07-16 18:58:45|
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BEIJING, 16 jul (Xinhua) -- Es un hombre que corre contra el tiempo. Y que, de alguna manera, ha aprendido a capturarlo en el papel.

Wang Jibing, de 56 años, se ha ganado uno de los honores literarios más prestigiosos de China con versos nacidos en los momentos que pasa esperando pedidos de comida, ascensores y clientes.

Su colección de poesía, "di chu fei xing", que se traduce como "Vuelo bajo", fue anunciada el miércoles como uno de los ganadores de la novena edición del Premio de Literatura Lu Xun. Su obra captura las realidades sin adornos y las sutilezas emocionales de su vida como uno de los más de 10 millones de repartidores de alimentos del país.

Recién había ganado su premio literario, Wang dijo a los medios de comunicación que lo que realmente quería hacer en ese día tan especial era algo sencillo: Volver a subirse a su motocicleta y regresar a las entregas. "Solo manteniendo los pies en la tierra se puede encontrar la mente más clara para escribir", afirmó.

El codiciado galardón literario lleva el nombre de Lu Xun, un titán de la pluma conocido por sus penetrantes y descarnadas crónicas sobre la sociedad china del siglo XX. Concedido cada cuatro años, el premio reconoce obras sobresalientes en diversos géneros, incluyendo novela, historia corta, reportaje literario, poesía, prosa, teoría literaria y crítica, así como traducción literaria.

Zhang Yiwu, profesor de literatura china en la Universidad de Pekín, destacó la importancia del triunfo de Wang. Según él, su poesía se mantiene cercana a la vida contemporánea, dando voz a un grupo que suele ser ignorado por la sociedad, al tiempo que ilustra los profundos cambios que se suceden en China.

AL RITMO DEL ALGORITMO

Nacido en 1969 en la provincia de Jiangsu, en el este de China, Wang abandonó la escuela durante la secundaria. Para ganarse la vida, trabajó como obrero de construcción, dragador de arena, vendedor ambulante y recolector de chatarra. Sin embargo, nunca perdió su apetito por la lectura, y a menudo se quedaba en los puestos de libros de segunda mano o revisando periódicos descartados.

Él y su esposa terminaron estableciéndose en Kunshan, una ciudad de Jiangsu. Allí abrieron una pequeña tienda, ahorraron durante años y tomaron una hipoteca sobre un apartamento: Un pie de apoyo que estaban decididos a conservar. En 2019, al enterarse de que el oficio de repartidor de comida podía dejar buenas ganancias, Wang decidió probarlo. Con 50 años, se convirtió en el mensajero más viejo de su estación.

Como repartidor, Wang corre por la ciudad en su motocicleta eléctrica. El cronómetro de entrega en el sistema de la aplicación actúa como un látigo invisible que lo impulsa sin cesar hacia adelante. Es esta presión algorítmica la que inspiró su ópera prima, el poema "El hombre apresurado".

La pieza surgió de una experiencia frustrante con la entrega. Un cliente había proporcionado una dirección incorrecta, lo que obligó a Wang a hacer varios viajes. Mientras esperaba el cambio de un semáforo en rojo en su camino de regreso, profundamente irritado, algunas líneas pasaron por su mente: "Viento del aire, palas del viento, fuego de los huesos... Para quienes corren contra el tiempo no hay estaciones, solo una parada y la siguiente".

En 2022, los versos se volvieron virales después de que un compañero de Wang apasionado por la poesía los publicara en línea.

VOCES ORDINARIAS

La victoria de Wang refleja un cambio más amplio en el panorama de la literatura china. Este año, no fue el único escritor de base que fue incluido en la lista de finalistas del Premio de Literatura Lu Xun. Una colección de ensayos de un vendedor ambulante recibió una nominación en la categoría de prosa, mientras que una historia corta de un autor de internet logró pasar a la fase final.

Para Dai Zhishen, un crítico literario, la selección de escritores con antecedentes e identidades sociales tan diversas para este premio señala un cambio en el sistema de evaluación literaria.

"Esto envía una señal clara de que la literatura no es un lujo inalcanzable reservado para la élite", señala Dai, y añade que "más bien, es un arte silvestre de las palabras que puede florecer en mercados, callejones estrechos y fábricas, y también a través de internet".

Para Wang, la aparición de escritores de base como él tiene una importancia social que supera con creces su mérito literario. "Nuestra conexión con la vida real quizás sea más profunda, y nuestras expresiones más sinceras", reflexiona.

Según datos oficiales, más de 80 millones de personas trabajan en las nuevas formas de empleo en China. Además de los repartidores de comida, este grupo también incluye a conductores de transporte por aplicación y a "streamers" en vivo, quienes se han convertido en una fuerza esencial para mantener funcionando las ciudades, sostener los flujos económicos e impulsar el consumo.

Al igual que Wang, compiten contra el tiempo cada día. Los conductores de servicios de transporte sobre pedido navegan los interminables atascos urbanos, mientras los realizadores de transmisiones en vivo actúan hasta altas horas de la noche frente a las brillantes pantallas de sus teléfonos móviles. Muchos cargan sobre sus hombros el peso del sustento de una familia.

A medida que ha crecido su número, también lo ha hecho la atención de los responsables políticos hacia sus derechos e intereses. En los últimos años, los reguladores han introducido medidas para contener despiadados algoritmos de entrega, mejorar la transparencia sobre los límites de las comisiones de las plataformas para los conductores de transporte por aplicación y ampliar el acceso a los programas de seguridad social para los trabajadores autónomos.

También han surgido centros de servicio y otras instalaciones para trabajadores autónomos en toda China. Solo en Beijing, más de 14.000 centros de servicios les ofrecen un lugar para sentarse, beber agua y refugiarse de la lluvia.

VOLANDO BAJO, ASCENDIENDO EN LA POESÍA

Cuando va en su moto repartiendo pedidos, Wang desearía poder extraer 61 minutos de cada hora. Sin embargo, como señaló un periódico literario chino en la reseña de su obra, lo que obtuvo de esta interminable carrera contra el tiempo no fue prisa, frustración ni quejas, sino una ternura silenciosa.

En su galardonada colección, Wang afirma el valor de su propia supervivencia, escribiendo: "El vuelo bajo también es un vuelo... El sonido bajo sobre el suelo es la sinfonía para todas las cosas que con esfuerzo se proyectan hacia arriba".

Sus poemas están poblados por figuras cotidianas. En una obra, impulsado por una hormiga solitaria que enfrenta una tormenta de lluvia, traza un paralelismo sutil: "Una hormiga debe tener su propio desaliento o misión para aventurarse en una tormenta, al igual que un repartidor en una pendiente mojada, protegiendo desesperadamente la caja de entrega en la parte trasera de su motocicleta".

"No puedo imaginarme como escritor a tiempo completo porque sé que no lo haría bien, ya que toda mi inspiración proviene de mi trabajo de reparto", reconoce Wang.

Una versión traducida del poema que da título a su exitosa colección, "Vuelo bajo", ha sido publicada en línea por la revista literaria estadounidense The Baffler.

Dicen que la vida es corta, y correr hace que parezca más larga, reflexiona Wang. Él asegura que tiene la intención de permanecer en el oficio, corriendo poéticamente de un pedido a otro.

Quizás en ningún lugar se expresa mejor su filosofía del vuelo bajo que en este verso: "Aunque la vida me cubra con capas de nieve una y otra vez, yo una y otra vez volveré a encontrar la primavera".

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