LA PAZ, 2 oct (Xinhua) -- La soya y sus derivados superaron al gas natural como fuente de ingresos por exportaciones de Bolivia entre enero y agosto de 2026, en un cambio que refleja el creciente peso de la agroindustria frente al prolongado declive de los hidrocarburos y abre un nuevo capítulo en la generación de divisas de la economía boliviana, explicó este viernes el economista y gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez.
El complejo oleaginoso generó 787 millones de dólares en ventas externas durante los primeros ocho meses del año, frente a los 733 millones de dólares correspondientes al gas natural, de acuerdo con datos difundidos el jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El INE reportó, además, que en agosto las exportaciones agrícolas crecieron impulsadas, entre otros productos, por la soya.
"Si tuviéramos más libertad para exportar sin restricciones de cupos, si tuviéramos biotecnología, si tuviéramos seguridad jurídica, si no hubiera bloqueo de caminos, seguramente tendríamos más oportunidades de crecimiento de las exportaciones agroindustriales", afirmó Rodríguez a Xinhua.
El cambio adquiere relevancia por la trayectoria de ambos sectores. El gas natural fue durante años uno de los principales generadores de divisas de Bolivia, mientras que la soya y sus derivados se han consolidado progresivamente entre los principales productos de exportación no tradicional.
De acuerdo con el IBCE, las exportaciones de soya y sus derivados alcanzaron la suma récord de 2.230 millones de dólares en 2022, antes de sufrir una fuerte caída en 2024 y 2025, debido principalmente a la reducción de los volúmenes provocada por la sequía.
Rodríguez destacó que las exportaciones de soya y sus derivados aumentaron tanto en valor como en volumen en los primeros ocho meses de 2026, respecto al mismo periodo del año anterior, un comportamiento que trasciende la generación de divisas debido a su estrecha conexión con la producción de alimentos.
La soya proporciona materia prima para la elaboración de aceite vegetal y alimentos balanceados utilizados en las cadenas de producción de pollo, cerdo y res, además de leche y huevos.
Por ello, su desempeño tiene efectos sobre sectores como el transporte, la industria, los proveedores de insumos, el comercio y los servicios, explicó el gerente del IBCE.
El avance de la soya en las exportaciones ocurre mientras Bolivia enfrenta el retroceso en el sector de hidrocarburos.
El gas, que llegó a representar una fuente central de ingresos externos durante el auge de las exportaciones bolivianas hacia Brasil y Argentina, ha perdido peso a medida que disminuyeron la producción y los volúmenes disponibles para la venta externa.
Según el INE, de enero a agosto de 2026 las exportaciones nacionales alcanzaron 8.958 millones de dólares, monto que representa un incremento del 53,8 por ciento respecto al mismo periodo de 2025, cuando llegaron a 5.825,8 millones de dólares.
Este crecimiento se explicó principalmente por el aumento de las ventas externas de la industria manufacturera, que crecieron 59,3 por ciento, debido al incremento de las exportaciones de oro metálico y productos derivados de la soya.
Para Rodríguez, el desafío ahora consiste en transformar el potencial agroindustrial en una capacidad exportadora sostenida.
"Tradicionalmente somos un gran país importador y tenemos que ser un gran país exportador", aseveró.
El economista aclaró, sin embargo, que la soya no sustituye por sí sola la importancia histórica del gas. Consideró que el dato de 2026 representa un cambio en la composición de las exportaciones acumuladas hasta agosto y evidencia el creciente peso de los productos no tradicionales.
Para el experto, la consolidación de esta tendencia exportadora dependerá de factores como la producción, la infraestructura, el acceso a mercados, la tecnología, la seguridad jurídica y las condiciones logísticas.









