BEIJING, 29 dic (Xinhua) -- Akmal Shaikh, ciudadano británico condenado a muerte por contrabando de drogas en China, fue ejecutado hoy martes por inyección letal en Urumqi, capital de la región autónoma uygur de Xinjiang, noroeste de China, después de que el Tribunal Popular Supremo (TPS) informara este mismo día de que había ratificado la sentencia.
Shaikh, de 53 años de edad, fue descubierto transportando 4,03 kilogramos de heroína en el aeropuerto internacional de Urumqi desde Dushambé, capital de Tayikistán, la mañana del 12 de septiembre de 2007.
El acusado había sido sentenciado a muerte en primera instancia por el Tribunal Popular Intermedio de Urumqi el 29 de octubre del año pasado, y el veredicto final fue dictado ese mismo mes después de que no progresaran las dos apelaciones que presentó.
El TPS afirmó en un comunicado que Shaikh había violado la Ley Criminal de China al introducir grandes cantidades de heroína en su territorio, a lo que añadió que las pruebas eran fehacientes y los hechos claros.
El acusado cometió un delito de contrabando de drogas, lo que constituye un hecho de extrema gravedad, aseguró el TPS.
De acuerdo con el comunicado, la sentencia dictada por el Tribunal Popular Intermedio de Urumqi, según el Artículos 48 y el 347 de la Ley Criminal de China, es apropiada.
La Ley Criminal de China establece la pena capital para toda persona que trafique con más de 50 gramos de heroína.
Los delitos relacionados con el tráfico de drogas han sido reconocidos universalmente como graves ofensas criminales y su impacto en la sociedad es muy negativo, indica el comunicado. Además, el documento agrega que la sociedad de China y otros países exige un castigo duro para ese tipo de crímenes.
La Ley Criminal de China estipula que todas las personas son iguales ante la ley y nadie puede transgredir las normas. Los criminales deben ser castigados de acuerdo con las leyes al margen de su nacionalidad, añadió el TPS. Shaikh es el primer ciudadano europeo que recibe la pena capital en el país asiático.
A pesar de que China mantiene vigente la pena capital, las autoridades nacionales ejercen un estricto control sobre su aplicación, destaca el comunicado.
La pena de muerte para los traficantes de drogas que causan graves desórdenes sociales sirve para disuadir a los criminales de que vuelvan a cometer ese tipo de actos y previene crímenes relacionados con las drogas.
El TPS también indicó que los derechos de litigio del acusado fueron protegidos y se garantizó el tratamiento legítimo del imputado durante su custodia y proceso judicial.
Funcionarios de la embajada del Reino Unido en China y una organización británica subrayaron que Shaikh sufría una enfermedad mental, pero los documentos que presentaron durante el juicio no demostraron el desorden mencionado, ni tampoco sus familiares poseían un historial médico en el que se incluyera mención alguna a la afección citada, señaló el TPS.
El propio imputado tampoco facilitó materiales relacionados con la enfermedad mental que argüía como elemento atenuante, de acuerdo con el documento.
"No hay ninguna razón para poner en duda las condiciones mentales del acusado", precisó el tribunal en su comunicado.