
BEIJING, 15 nov (Xinhua) -- "¿Dónde deberíamos poner las papas?". "¡Café!". "Entonces ¿qué ocurre con la caja de jugo?". "¡Amarillo!". El cuestonario entre profesor y alumnos en una sala de clases de Helsinki fue alegre.
Uno podría fácilmente confundirse por la conversaciónen en la medida que 15 niños de siete años de edad, sentados en el suelo en círculo, miraban con curiosidad a su profesora, quien sacaba de una bolsa extraños objetos, como un envase de vidrio, un envase de cartón de jugo, baterías y una papa.
Estos estaban aprendiendo a clasificar los artículos con paneles de diferentes colores indicando diferentes tipos de reciclajes - blanco para vidrio; amarillo para desechos de papel; las papas deberían ir a basureros cafés para desechos orgánicos; y rojo para artículos problemáticos como baterías.
Alrededor del mundo, los niños están mirando a un futuro más ecológico.
Para la niña Gao Ge de sexto grado, de la ciudad de Shenyang en el noreste de China, las bajas emisiones de carbono son un estilo de vida.
"Recolecto agua que he usado para lavar mi cara y lavar mis dientes para limpiar el inodoro cada mañana", señaló Gao, quien lidera un equipo de 24 miembros en su escuela para promover un estilo de vida medioambientalmente amigable.
Su equipo ha organizado con éxito un show de pinturas y visitas a casas para ayudar a calcular sus emisiones de gases de efecto invernadero, y dar consejos sobre cómo ahorrar energía.
Gao nació en una familia de clase media, y su madre, una exitosa empresaria, es capaz de darle una vida confortable. Sin embargo, la niña insiste en caminar en vez de ser llevada en auto a la escuela, aún cuando la temperatura llegue a 20 grados centígrados bajo cero en el invierno con nieve.
Bajo su influencia, su madre ha aprendido a ahorrar agua en el uso de lavar la ropa y la limpieza de vegetales y arroz para otros propósitos, y su casa está iluminada por ampolletas de bajo consumo energético.
Además, Gao siempre se asegura de que las luces sean apagadas cuando abandona una pieza, mientras que desconecta el televisor, la computadora y otros aparatos eléctricos cuando se va a dormir.
A través de los esfuerzos conjuntos, las emisiones de gases de efecto invernadero de la familia han disminuido una tonelada en 2008 desde un total de ocho toneladas el año anterior, mientras que su cuenta mensual de electricidad se ha reducido en un 75 por ciento a entre seis y siete dólares.
"He aprendido a escuchar al río", señaló Shannon Bab, después de ganar en 2006 el premio Intel Science Talent Search, la competencia científica escolar en Estados Unidos, en ocasiones denominada como el Premio Nobel para niños.
Babb, ahora un estudiante en la Universidad Estatal de Utah, ha elegido protección medioambiental, o recursos hídricos, como carrera.
Desde mayo a octubre de 2005, Babb, entonces de 17 años, analizó la calidad del agua en siete lugare desde tierras altas a lugares de baja altitud a lo largo del área de desague del río Spanish Fork.
Ella descubrió que el contenido de químicos del río excedía el estándar de calidad del Departamento de Calidad Medioambiental de Utah en relación a aguas frías de pesca, en gran medida debido a la actividad humana.
En sus conclusiones, ella hizo un llamado a la reestructuración del sistema de drenaje y enseñar a los habitantes del área a desechar apropiadamente su químicos domésticos, en vez de arrojarlos o lanzarnos al desague, los que terminan en el río.
Para Babb, los seis meses de experiencia fueron arduos. La niña y su padre se enfrentaron a grande dificultades a la hora de recolectar las muestras a lo largo del río.
También tuvieron que soportar tomentas de nieve. "La nieve se estaba acumulando hasta nuestro cuellos", señaló Babb. Su padre una vez cayó en un río congelado.
Todos estos episodios, que ahora parecen felices anécdotas, representan todas las dificultades a las que se enfrentó en seis meses. Sin embargo, esto reveló a Babb el lado más encantador de la naturaleza, por el cual ella está dispuesta a dedicar toda su vida.