NANNING, 13 feb (Xinhua) -- Funcionarios locales y profesionales de la medicina han respondido conjuntamente a las críticas vertidas en torno a la propuesta local de exigir la identificación a la hora de someterse a las pruebas del VIH/SIDA diciendo que la información de aquellos que resulten ser positivos estará perfectamente protegida.
La polémica estalló en internet después de que la región autónoma de la etnia zhuang de Guangxi, en el sur de China, redactase el borrador de una legislación según la cual se requeriría información personal al hacerse pruebas del VIH/SIDA, y se exigiría a aquellos con resultados positivos que informasen a sus parejas.
Numerosos internautas y grupos de activistas para la prevención del SIDA han atacado duramente la propuesta argumentando que la exposición pública podría disuadir de someterse a la prueba a muchos pacientes potenciales, teniendo en cuenta la enorme discriminación social que existe.
Sin embargo, en los dos años en que lleva en vigor la política de identificación con nombres reales en las confirmaciones de las pruebas de VIH/SIDA, no ha habido ninguna filtración de información, dijo Liu Li, funcionario del Departamento de Salud de Guangxi, quien agregó que los datos personales se mantienen estrictamente en secreto, y que, ya que el número de personas que se ha sometido a la prueba ha aumentado en un 50 por ciento, la preocupación entorno a la privacidad parece escasa. Además, la región está estudiando diferentes medidas que protejan los datos personales y prohiban cualquier intento de revelar información sin el expreso consentimiento del interesado.
En la actualidad, en China se ofrecen pruebas de VIH/SIDA que no exigen identificarse. No obstante, algunas provincias y regiones autónomas como Yunnan, en el suroeste, y Guangxi, donde la enfermedad está especialmente presente, han optado por instaurar una política de registro con el nombre real a partir de lo que las autoridades consideran medidas de prevención y control.
Algunos médicos han expresado su apoyo a la propuesta, argumentando que los registros anónimos y el uso de identidades falsas ha puesto trabas a sus esfuerzos por recoger datos fiables y ofrecer un tratamiento apropiado, aunque también ha habido expertos y activistas que han expresado su desconfianza acerca de los supuestos beneficios del programa.