BEIJING, 22 ene (Xinhua) -- Las últimas cifras del producto interno bruto (PIB) de China muestran una economía que se mantiene firme en un mundo convulso, logrando en 2025 un crecimiento más resiliente de lo que muchos esperaban.
Sin embargo, los números apuntan a algo más que mera resiliencia: señalan los primeros resultados de un reequilibrio económico estratégico que se está convirtiendo cada vez más en el tema central de las políticas en este campo.
A medida que China entra en el primer año de su XV Plan Quinquenal (2026-2030), su trayectoria económica está definida menos por la tasa de crecimiento global y más por un movimiento hacia una mayor estabilidad y equilibrio subyacentes.
Los responsables de las políticas económicas están afinando su enfoque, priorizando la expansión de la demanda interna, la inversión estratégica en capital humano y el fomento de la innovación con el fin de construir una estabilidad intrínseca para un desarrollo sostenido.
GUIAR LA ESTABILIDAD
La política económica de China es cada vez más calibrada, favoreciendo un apoyo focalizado que pueda sustentar la resiliencia a largo plazo, en lugar de medidas de estímulo generalizadas que podrían alimentar desequilibrios financieros o sectoriales.
"Evaluar 2026 requiere una visión a mediano y largo plazo del cambio estructural", señaló Wang Han, miembro de la compañía Industrial Securities.
"El objetivo es mejorar la calidad económica, no solo perseguir una tasa de crecimiento", agregó Wang.
Las acciones recientes del banco central ejemplifican este matiz. Si bien se implementaron recortes moderados de las tasas de interés y los requisitos hipotecarios, analistas de Nomura describieron los movimientos como una "flexibilización discreta", o ajustes cuidadosos diseñados para proporcionar apoyo sin alimentar una especulación excesiva en los mercados bursátiles.
En el frente fiscal, el viceministro de Hacienda de China, Liao Min, dijo el martes que el gasto fiscal se expandirá aún más este año, sobre la base de los niveles proactivos establecidos para 2025.
El funcionario enfatizó que la cartera ha tomado plenamente en cuenta la sostenibilidad a mediano y largo plazo de las finanzas públicas, con un enfoque en fortalecer el desarrollo futuro. Los esfuerzos se dirigirán a canalizar más recursos fiscales para impulsar el consumo, invertir en capital humano y fortalecer la protección del bienestar básico de la población.
Para observadores externos, esto representa un paso significativo hacia la madurez económica. Chris Sherrard, editor jefe de The Irish News, destacó que la narrativa foránea, preocupada por las cifras de crecimiento de China, contrasta con las señales de las políticas recientes, que muestran "una transformación estratégica, resiliencia y progreso fiscal sostenido".
CAMBIAR DE MARCHA
Lograr una estabilidad intrínseca requiere un reequilibrio estructural. Con los motores tradicionales de inversión y exportación moderándose o enfrentando incertidumbres, los responsables de las políticas económicas están recurriendo al consumo interno y al avance tecnológico para un crecimiento sostenido.
"China se encuentra en una fase crítica en la transición de los viejos motores de crecimiento a los nuevos", señaló Kang Yi, director del Buró Nacional de Estadísticas.
"Los nuevos motores de crecimiento están ganando impulso, lo que ayudará a contrarrestar la presión a la baja y creará ímpetu para el crecimiento", afirmó Kang.
La expansión de la demanda interna fue resaltada como una tarea principal para 2026, según la Conferencia Central de Trabajo Económico celebrada en diciembre del año pasado.
Se espera que el consumo, particularmente en servicios, desempeñe un papel más importante en la economía. Los analistas resaltan sectores como el cuidado de adultos mayores, la tecnología verde y el turismo cultural como áreas clave de expansión potencial.
Wang Changlin, subdirector de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR), dijo en una conferencia de prensa el martes que China formulará y publicará este año un plan de implementación para su estrategia de expansión de la demanda interna para el período 2026-2030.
Junto con los esfuerzos para estimular el consumo, China está recurriendo a la innovación para impulsar la productividad y el crecimiento futuro. La firma Goldman Sachs señala que el crecimiento a largo plazo del país dependerá más de la productividad total de los factores, pues se espera que tecnologías como la inteligencia artificial impulsen el crecimiento. Moody's también pronostica que la tecnología impulse industrias que van desde la fabricación avanzada hasta los electrodomésticos inteligentes, impulsando la eficiencia y apoyando los ingresos.
INVERTIR EN LAS PERSONAS
En la evolución de la formulación de políticas de China resulta particularmente notable una idea simple pero poderosa: "invertir en las personas". Este enfoque trata el capital humano no meramente como una consideración social, sino como un insumo fundamental para un crecimiento sostenible e impulsado por la innovación.
El énfasis en "combinar la inversión en activos físicos y en capital humano", como se reitera en documentos clave de política como las recomendaciones para la formulación del XV Plan Quinquenal, refleja la comprensión de que la competitividad a largo plazo requiere nutrir el talento junto con la construcción de infraestructura.
"'Invertir en las personas' resulta crucial para abordar desafíos sistémicos amplios", explicó Zhang Jun, miembro de la compañía China Galaxy Securities. Esta idea representa, en su opinión, una estrategia para mejorar simultáneamente el bienestar público y el dinamismo económico.
Este principio está comenzando a orientar políticas específicas. La firma Deloitte señaló en un informe de investigación que discusiones recientes de alto nivel han identificado el aumento de los ingresos familiares como la palanca más efectiva para impulsar el consumo, un cambio sutil respecto a enfoques anteriores diseñados para subsidiar compras.
Zhou Chen, funcionario de la CNDR, apuntó que las autoridades están formulando planes para estabilizar y expandir el empleo, al tiempo que se mejora la calidad del trabajo, así como una iniciativa para aumentar los ingresos de los residentes urbanos y rurales.
Tras señalar que "la inversión sirve tanto como demanda inmediata como oferta futura", Zhou indicó que el país trabajará para mejorar los retornos de la inversión, lo que también puede traducirse directamente en mayores ingresos para los trabajadores.
El perfil demográfico de la nación también se está reinterpretando como un activo. Con la mayor producción anual de graduados en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas a nivel mundial, este vasto reservorio de talento se ve cada vez más como la fuerza impulsora detrás del crecimiento de alta calidad e impulsado por la innovación.
"La ventaja de China está evolucionando de un 'dividendo demográfico' a un 'dividendo de talento'", aseguró Su Jian, director del Centro de Investigación Económica de China de la Universidad de Pekín.
A medida que China navega por las complejidades de 2026, su enfoque en la estabilidad intrínseca a través del reequilibrio puede probar ser la característica definitoria de la próxima fase de desarrollo del país, y una respuesta mesurada a los complejos desafíos que se avecinan.■
