CARACAS, 6 feb (Xinhua) -- No ha sido un febrero cualquiera en Caracas, la capital venezolana. Tan solo hace un mes el estruendo de bombas y disparos asolaba la ciudad, pero en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Nacional de Venezuela, los músicos de la emblemática Orquesta Típica Nacional trazan con sus instrumentos mensajes de paz y esperanza.
Tras los ataques del 3 de enero, la Orquesta Típica Nacional suspendió sus ensayos durante casi tres semanas. El reencuentro se produjo el 21 de enero y actualmente la agrupación se prepara para un nuevo concierto, con un repertorio compuesto por piezas emblemáticas de la venezolanidad.
Entre su repertorio hay un tema que nunca falta y es el Alma Llanera, una canción que para los venezolanos es sinónimo de orgullo nacional y que para los músicos representa una emoción difícil de describir.
"Es fortaleza para nosotros, es memoria, sonora, es cultura", dijo a Xinhua Ángel Pérez, quien desde el pasado año dirige la Orquesta.
"El tema Alma Llanera nos identifica no solo aquí en nuestro país, sino también fuera de nuestras fronteras. Para nosotros es obligatorio tocar esta obra y siempre la interpretamos al final de todos nuestros conciertos", agregó Pérez.
El director relató que previo al retorno a los ensayos pudo existir en el grupo, ciertas dudas, miedos y preguntas, pero "al tomar todos nuestros instrumentos automáticamente nos sentimos seguros y nos sentimos a salvo".
"La música siempre va a ser refugio, la música siempre va a ser fortaleza", afirmó el director, cuyos ojos también transmiten esperanza.
Jesús Torres, cuatrista de la Orquesta Típica Nacional desde 1975, no oculta el orgullo de pertenecer a la agrupación. "Para mí la orquesta es una escuela donde uno aprende y enseña", señaló a Xinhua.
Torres también describió cómo fue el momento del reencuentro para los ensayos de la Orquesta, "vinimos con entusiasmo, la paz tenemos que lograrla y la buena música y la música nacional interpretada por la orquesta es parte de ese esfuerzo".
De cara al próximo concierto, Torres destacó la motivación del grupo por transmitir al público "la defensa de Venezuela por los venezolanos" y subrayó que "si la música contribuye a mantener ese sentimiento de apoyo a lo propio, somos los indicados".
Uno de los instrumentos emblemáticos del repertorio tradicional venezolano es la mandolina. En la Orquesta Típica Nacional la interpreta el experimentado músico José Alberto Mondragón, quien considera que la música es una fuente de fortaleza.
"La persona tiene la música como un arma de paz", sostuvo Mondragón, al tiempo que explicó que se trata de una energía que, en el caso de la música, "lleva directamente al alma".
El mandolinista reiteró que no se detienen en su ánimo de deleitar al público y que, para su próximo concierto, a finales de mes, tratarán de juntar canciones alegóricas a dos fechas emblemáticas para los venezolanos, el día de los enamorados y los carnavales.
"Nuestro repertorio tiene obras que van directamente hacia el amor y hacia la alegría del carnaval", expresó Mondragón.
Germán Domador, percusionista de la Orquesta, aporta una nota de humor al relatar su experiencia. Al enterarse de que la conversación era con Xinhua, no dudó en mostrar su dominio del idioma chino. "Los músicos somos pintorescos", comentó.
Para Domador, el hecho de ensayar y de interpretar la música venezolana les brindó "mucho respiro, alegría y catarsis".
"La música es una terapia tanto para el espectador como para uno mismo. Tú sientes la música, la energía, y se te olvidan las cosas malas", agregó el percusionista.
Domador siente la responsabilidad de los artistas para aportar a la paz y la unión, "la música siempre nos salvará y salvará al planeta, los músicos, tenemos ese honor y esa responsabilidad de ser como un canal" para expresarlo al público.
La Orquesta Típica Nacional, declarada Patrimonio Cultural de Venezuela en 2008, combina en sus interpretaciones la sonoridad de los instrumentos típicos fusionados con la estructura académica.












