NANNING, 4 jun (Xinhua) -- En la mañana del miércoles, el agua comenzó a fluir por los tramos finales del canal Pinglu, en lo que representa un paso más hacia la apertura a la navegación de esta tan esperada vía de acceso a la costa del sur de China.
Tras el bombeo de agua a la vía navegable de 134,2 kilómetros, ya ha alcanzado la conectividad total en todo su recorrido y ha entrado en la fase final de su construcción, antes de la inauguración prevista para septiembre.
De acuerdo con varios observadores, este momento significa más que un hito de ingeniería. Se trata del más reciente intento de China por reconfigurar el panorama económico de su vasto interior.
El canal, que se extiende desde el río Pingtang en la ciudad de Hengzhou, en la meridional región autónoma de la etnia zhuang de Guangxi, hasta el golfo de Beibu, en el Mar Meridional de China, es la columna vertebral del Nuevo Corredor Internacional de Comercio Terrestre-Marítimo, una iniciativa clave para mejorar la conectividad comercial global de las regiones occidentales interiores.
Una vez en funcionamiento, proporcionará a las provincias del suroeste chino su primera ruta de navegación directa fluvial-marítima, con lo cual se evitará un largo desvío a través del sistema del río Perla, según su constructora, Guangxi Pinglu Canal Construction Co., Ltd.
"El transporte de mercancías desde el suroeste hacia los mercados internacionales a través del canal acortará los trayectos por vías navegables interiores en aproximadamente 560 kilómetros en comparación con las rutas tradicionales, para reducir así los costos y tiempos de tránsito", afirmó Pan Jian, ingeniero jefe de la empresa.
Con una capacidad para buques de 5.000 toneladas, posee los más altos niveles de navegación de China, añadió.
La magnitud de la obra también es notable. Con una inversión total superior a los 70.000 millones de yuanes (unos 10.270 millones de dólares), es el primer gran proyecto de canal fluvial-marítimo que ha sido planificado y coordinado a nivel nacional desde la fundación de la República Popular China en 1949.
Ni Yuping, vicedecano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Tsinghua, señaló que de este modo se subsana una carencia existente desde hace tiempo en la red de transporte del país.
"El canal Pinglu completa un eslabón perdido en el sistema de transporte acuático del suroeste chino", destacó Ni. "No solo mejora la conectividad interna, sino que también profundiza el comercio, los intercambios culturales y el aprendizaje mutuo entre China y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), así como con el resto del mundo".









