RÍO DE JANEIRO, 23 jun (Xinhua) -- Brasil tiene una oportunidad histórica para transformar la abundancia de recursos naturales, energía limpia y capacidad agrícola en un nuevo ciclo de crecimiento económico basado en inversiones, innovación y desarrollo industrial, según un estudio divulgado hoy por el Centre for Economic Transition Expertise (CETEx, por siglas en inglés) de la Escuela de Economía de Londres.
El informe sostuvo que el país sudamericano se encuentra en una posición privilegiada frente a las grandes transformaciones que atraviesa la economía mundial, impulsadas por el cambio climático, la fragmentación geopolítica y la reorganización de las cadenas globales de suministro.
En este nuevo escenario, activos como la electricidad renovable, la biodiversidad, los minerales estratégicos, el agua, las tierras agrícolas y los biocombustibles adquieren un valor económico y geopolítico creciente.
Los autores argumentaron que Brasil debe dejar de considerar esos recursos como simples ventajas naturales y comenzar a utilizarlos como instrumentos para atraer inversiones, impulsar la transformación productiva y aumentar la competitividad internacional.
La propuesta planteó una estrategia de crecimiento liderada por la inversión, en la que la transición ecológica se convierta en un motor de desarrollo económico y no solamente en una agenda ambiental.
La investigación destacó que Brasil posee una combinación poco común de atributos, con cerca del 90 por ciento de la electricidad generada con fuentes renovables, principalmente hidroeléctricas, eólicas y solares.
Al mismo tiempo, es uno de los mayores productores mundiales de petróleo, cuenta con la industria de biocombustibles más desarrollada entre las grandes economías y dispone de importantes reservas de minerales críticos utilizados en tecnologías limpias.
Para los autores, esta combinación permite al país posicionarse como una plataforma global para industrias intensivas en energía que buscan reducir emisiones y asegurar acceso a electricidad limpia a costos competitivos.
El informe afirmó que la transición energética está provocando una reconfiguración de la geografía industrial mundial, pues a medida que los costos de la energía renovable adquieren mayor importancia en la competitividad empresarial, numerosas actividades industriales tienden a desplazarse hacia regiones con abundante electricidad limpia y barata, en un feníomeno denominado "powershoring".
Industrias como la producción de acero verde, fertilizantes, productos químicos, hidrógeno renovable y combustibles sostenibles para aviación, podrían trasladar parte de las inversiones hacia países con ventajas estructurales en energía renovable.
De acuerdo con el estudio, incluso una participación modesta en esos flujos de inversión podría aumentar el crecimiento económico brasileño entre 1 y 1,5 puntos porcentuales anuales en el mediano plazo, además de impulsar las exportaciones, la recaudación fiscal y el empleo formal.
El informe subrayó que la verdadera oportunidad no consiste simplemente en exportar materias primas o energía limpia, sino en desarrollar cadenas de valor capaces de generar innovación, conocimiento y empleo de calidad dentro del país.
La industrialización de los recursos naturales permitiría aumentar el contenido tecnológico de las exportaciones y reducir la dependencia de productos básicos de bajo valor agregado.
Sin embargo, el estudio advirtió sobre el riesgo de una nueva forma de dependencia basada en la exportación de recursos verdes sin desarrollo industrial asociado, fenómeno que los autores denominan "maldición verde de los recursos", una situación en la que los países continúan especializados en actividades extractivas aunque vinculadas a la transición energética.
También identificaron diversos obstáculos que aún limitan la capacidad de Brasil para atraer inversiones de largo plazo, entre ellos la complejidad tributaria, la burocracia, la inseguridad regulatoria, los problemas logísticos y las dificultades para ejecutar proyectos de infraestructura.
Los autores sostuvieron que la mejora del ambiente de negocios será tan importante como las ventajas naturales del país, a partir de la simplificación administrativa, la estabilidad regulatoria y una mayor coordinación entre los sectores público y privado, condiciones esenciales para convertir el potencial brasileño en proyectos concretos.












