SHANGHAI, 12 jul (Xinhua) -- El maíz viene de América y es increíble pensar que estas pequeñas semillas cruzaron montañas y océanos hasta convertirse hoy en un cultivo esencial en China. Desde el continente americano hasta las fértiles tierras de Oriente, esta semilla ha echado raíces entre distintas civilizaciones.
En el lugar donde tradicionalmente se forman filas de espera en el Museo de Shanghai, los visitantes encuentran hoy un sembradío de maíz que conduce a la exposición "En lo alto del árbol del mundo: Antiguas civilizaciones americanas", una abarcadora muestra sobre las culturas de Mesoamérica y los Andes que despierta gran atención entre el público chino.
La muestra fue inaugurada el miércoles y permanecerá abierta al público hasta el 14 de noviembre de 2027. Se articula en torno a la cosmogonía del "árbol del mundo" y abarca desde el año 1200 a. C. hasta el siglo XVI. Entre las joyas exhibidas destacan la monumental Cabeza Colosal Olmeca 4, la Estela 51 de Calakmul, la trompeta de caracola con incisiones y el tocado frontal con plumas.
Un atractivo especial de la muestra es el diálogo intercultural que propone, ya que 15 valiosas piezas provenientes de siete provincias chinas se presentan de forma conjunta con los tesoros americanos.
Tanto Beijing como Shanghai han organizado este año grandes exposiciones sobre las civilizaciones americanas. Lo que antes era misterioso y desconocido se ha convertido en una nueva tendencia en la que todos quieren participar en China. Cada vez más personas llenan salas como esta para descubrir detrás de cada pieza la brillantez de los pueblos al otro lado del océano.
Para una parte del público chino, las civilizaciones americanas son algo abstracto, pero gracias a nuevas tecnologías, como los recorridos por realidad virtual, los visitantes pueden disfrutar el esplendor de Chichén Itzá, Tenochtitlán o Teotihuacán. Pueden volar por arriba de Machu Picchu o hacer un paseo inca por las nubes.
A medida que exposiciones como esta, el arte, la educación y el turismo se vuelven cada vez más frecuentes, el intercambio y el aprendizaje mutuo entre China y América Latina siguen creciendo. Sin duda alguna, esta semilla de civilización que ha viajado miles de kilómetros seguirá dando muchos más frutos de amistad y cooperación.
Los ancestros americanos sembraron maíz. Hoy, el público chino recorre estas salas de exhibición. China y América Latina comparten civilizaciones milenarias, procesos de modernización y el valor de la diversidad cultural. ■
