China-ALC sin distancias: "La China que imaginaba y la que encontré", vivencias de una periodista chilena | Spanish.xinhuanet.com

China-ALC sin distancias: "La China que imaginaba y la que encontré", vivencias de una periodista chilena

spanish.news.cn| 2026-07-19 22:52:15|
spanish.news.cn| 2026-07-19 22:52:15|

Por Branggela Romero

"En lugar de escuchar cien veces a los demás, deberías ver la realidad con tus propios ojos". Este proverbio adquirió para mí un nuevo significado después de recorrer durante tres semanas Beijing, la capital de China, así como Nanjing y Wuxi, dos ciudades de la oriental provincia de Jiangsu.

Hay países que pueden estudiarse a través de estadísticas, discursos y noticias, pero que solo comienzan a comprenderse cuando se caminan sus calles y se conversa con quienes viven sus transformaciones. Durante los últimos años, como corresponsal de un medio chino, he informado sobre la realidad de Chile y he entrevistado a autoridades y especialistas sobre China y su relación con América Latina. Sin embargo, este viaje me permitió conocer una realidad que ninguna cobertura periodística podía reemplazar.

Antes de emprender este recorrido, tenía una imagen construida de China a partir de años de cobertura periodística. Lo que encontré, sin embargo, fue una dimensión mucho más amplia. No fueron únicamente sus rascacielos, sus trenes de alta velocidad o sus avances tecnológicos lo que más me impresionó de China. Lo verdaderamente revelador fue descubrir que detrás de cada uno de esos logros existe una misma lógica: una visión de desarrollo sustentada en la planificación, la continuidad y una perspectiva de largo plazo.

A lo largo del recorrido, el mayor aprendizaje fue comprender que la modernización china no es solo una formulación teórica, sino un proceso tangible que puede observarse en la vida diaria.

En Beijing, por ejemplo, la digitalización forma parte natural de la rutina. Desde grandes centros comerciales hasta pequeños negocios familiares y vendedores ambulantes, los pagos mediante códigos QR son parte del paisaje cotidiano. La tecnología no aparece como algo futurista, sino como una herramienta integrada a la vida diaria.

Esa misma lógica se refleja en la infraestructura. Recorrer más de 1.000 kilómetros entre Beijing y Nanjing a bordo del tren de alta velocidad permite dimensionar cómo una red moderna de transporte puede transformar la relación entre las ciudades.

La inteligencia artificial, la automatización y los robots de servicio completan un panorama donde la innovación parece responder a una estrategia de desarrollo de largo plazo.

Pero quizás lo más interesante no sea la tecnología en sí misma, sino la forma en que se integra a un proyecto de desarrollo con metas claramente definidas para las próximas décadas.

Durante el seminario organizado por las autoridades chinas para profesionales de los medios de comunicación de Chile, en el que tuve la oportunidad de participar, profundizamos en conceptos como la comunidad de futuro compartido de la humanidad, la construcción de una sociedad modestamente acomodada en todos los aspectos y el desarrollo de alta calidad.

Antes del viaje, estos términos parecían formulaciones teóricas; después de recorrer distintas ciudades y observar sus transformaciones comenzaron a adquirir un significado concreto.

La modernización, entendida desde esta perspectiva, no se limita al crecimiento económico. Durante décadas, el progreso de un país se midió principalmente a través de indicadores como el producto interno bruto o la expansión industrial.

La experiencia china plantea una visión más integral: un desarrollo donde la innovación tecnológica, la infraestructura, la sostenibilidad, la digitalización y la mejora de la calidad de vida avanzan de manera articulada.

Otro aspecto que llamó especialmente mi atención fue la convivencia entre tradición y modernidad. En una ciudad como Beijing, es posible recorrer espacios históricos como la Ciudad Prohibida, el Palacio de Verano o el Templo del Cielo y, pocos minutos después, encontrarse con centros de innovación, edificios inteligentes y sistemas de transporte de última generación.

La modernización no parece plantearse como una sustitución del pasado, sino como una integración entre la historia y los desafíos del futuro.

Pero quizás la mayor lección de este viaje fue comprender el valor de la planificación. Muchas de las transformaciones observadas no parecen responder solamente a decisiones inmediatas, sino a estrategias sostenidas en el tiempo, con objetivos claros y continuidad en su implementación.

Esa perspectiva de largo plazo constituye, probablemente, uno de los elementos fundamentales para entender la magnitud del proceso de modernización que vive China.

Antes de este viaje, conocía China a través de entrevistas, documentos y años de cobertura periodística. Hoy, también la conozco desde la experiencia. Y quizás por eso comprendo mejor el sentido de aquel proverbio con el que comenzó esta reflexión: más vale ver una vez que escuchar cien.

Porque detrás de los trenes de alta velocidad, de la infraestructura y de la innovación tecnológica existe algo aún más profundo: una idea de futuro construida con paciencia, planificación y continuidad. Esa fue, finalmente, la China que encontré.

(Branggela Romero es corresponsal de CGTN en Chile)

(Las opiniones expresadas en este artículo son de la autora y no reflejan necesariamente la postura de la Agencia de Noticias Xinhua)

Para cualquier sugerencia o consulta puede ponerse en contacto con nosotros a través del siguiente correo
electrónico: xinhuanet_spanish@news.cn
Volver Arriba

FOTOS

VIDEOS