MÉXICO, 14 ago (Xinhua) -- Antes de ser un deporte con millones de jugadores y aficionados en el mundo, el pádel nació como un juego que la familia Corcuera disfrutaba entre amigos en su casa del puerto de Acapulco, al sur de México.
Así lo recuerda Enrique Corcuera Schmidt, hijo de don Enrique Corcuera, quien creó este deporte a partir de una idea sencilla: mezclar el tenis con los rebotes de un frontón casero, dando vida a una disciplina que hoy se juega en los cinco continentes.
"Un día jugando frontón, decidió jugar tenis y le gustó la idea de que rebotara la pelota con el muro, mezclado con las reglas de tenis. Ahí fue su primer acercamiento, su primera idea", dijo Corcuera a Xinhua.
Tiempo después, tras adquirir una casa en Acapulco en 1968, buscó adaptar la idea de su propio juego al espacio disponible en el hogar.
Al contar únicamente con un terreno reducido, optó por delimitar la cancha en un área de 20 por 10 metros, dimensiones que más tarde se convertirían en las medidas oficiales a nivel internacional.
"Con sus amigos y su familia, (don Enrique) comenzó a hacer reglas y a jugar un juego, pero un juego para la familia y amigos. Mi papá nunca pensó que el juego iba a volverse famoso", mencionó el hijo del también empresario mexicano.
Para Corcuera Schmidt, ese recuerdo no solo habla de un deporte en expansión, sino también de una familia que acompañó su nacimiento a través de la convivencia y el sano entretenimiento.
Consolidar el deporte no fue fácil, pues el primer obstáculo que enfrentó don Enrique fue encontrar la raqueta ideal, pues al preferir el uso de pelotas de tenis sobre las de squash, las palas de la época se rompían fácilmente.
Por ello, el hombre de negocios comenzó a reforzar las palas manualmente, dando inicio a un proceso de evolución en este implemento que, con los años, pasó por Argentina y España, hasta llegar a la manufactura actual en China con materiales de alta resistencia como la fibra de carbono y el kevlar.
A la par de esos retos técnicos, la figura de la señora Viviana Corcuera, esposa de don Enrique, resultó determinante para el crecimiento del pádel.
Su constante labor de convocatoria social en Acapulco y su iniciativa para redactar, en 1985, el primer reglamento formal del juego permitieron transformar un juego familiar en un deporte organizado y con un gran potencial.
A medida que el juego ganaba popularidad, el notario Ignacio Soto Borja, amigo cercano de la familia, impulsó el registro de la patente deportiva, gestión que permitió otorgar la titularidad de los derechos a don Enrique Corcuera y respaldar legalmente a México como el país de origen del pádel.
Ese legado familiar no solo dio origen a la disciplina, sino que evolucionó hasta convertirse en Copa Corcuera Padel, una firma especializada en el diseño y comercialización de equipamiento técnico e infraestructura deportiva.
En ese sentido, el cofundador y director ejecutivo, Gerardo Suárez, consideró que el mayor atractivo de la marca y de la propia disciplina radica en el valor social, al convertirse en un punto de encuentro para familias, amigos y aficionados al deporte.
"Se van generando muchas amistades y muchos grupos de pádel a lo largo de los diferentes juegos. Entonces, yo creo que el factor social es muy importante y creo que también fue una novedad después de la pandemia. Mucha gente no lo conocía; entonces, es ahora el deporte de moda que se practica en todas partes del mundo", resaltó el directivo.
Para asegurar que el pádel continúe su expansión por Asia, región considerada como uno de los mercados más atractivos a futuro, el directivo señaló que la clave es fortalecer las bases del juego a través de la creación de academias infantiles, fomentar la identidad de comunidad y estrechar el vínculo con los practicantes.
En cuanto al futuro de la disciplina, Corcuera Schmidt y Suárez coincidieron en que el paso decisivo será la eventual inclusión en el programa de los Juegos Olímpicos, suceso que dará un respaldo definitivo a la credibilidad del deporte en el orbe.
Ambos comparten la visión de que la gran meta de México es impulsar el talento nacional hasta colocar a un jugador entre los 50 mejores del ranking profesional, una hazaña que devolvería al país a la élite mundial y honraría la memoria de los fundadores.
Con más de tres décadas ligado al pádel, el entrenador argentino Román Pezzati recordó que desde niño veía a su padre jugar y que ese contacto temprano con el deporte despertó en él una pasión que con los años se convirtió en una profesión.
"El pádel es uno solo y es para todos igual. Es diversión, convivencia y comunidad en los clubes. Se puede venir a aprender, a tomar algo y luego también a jugar los partidos que se organizan y eso es comunidad; conocer y compartir también forma parte de la competencia", afirmó el estratega en entrevista con Xinhua.
Pezzati enfatizó que el pádel no solo conecta a las personas a través del esparcimiento, sino que exige una superación personal que impulsa a los jugadores a elevar su nivel.
A más de medio siglo de creado en Acapulco, el pádel continúa ampliando sus fronteras sin perder el espíritu de unión con el que fue concebido, al tiempo que inspira a los niños y jóvenes a acercarse a las canchas y conocer de cerca este deporte con un futuro alentador.













