LA HABANA, 20 sep (Xinhua) -- Markela, una joven cubana de 18 años con síndrome de Down, encontró en Liva Café, en La Habana, un espacio para trabajar y relacionarse con otras personas, como parte de un proyecto que busca ampliar las oportunidades laborales para jóvenes con discapacidad.
Liva Café es una iniciativa del Proyecto de Desarrollo Local Cielos Abiertos, orientado a la inclusión sociolaboral de personas con discapacidad intelectual, entre ellas jóvenes con síndrome de Down y del espectro autista.
El proyecto nació de una experiencia familiar. Mariolis Escobar, licenciada en Contabilidad y Finanzas y directora de Cielos Abiertos, explicó que la idea surgió cuando su hijo llegó a los 18 años y no encontró un lugar donde pudiera trabajar.
"El proyecto surge de la necesidad de emplear a mi hijo. Cuando llegó a la edad de los 18 años no tenía dónde emplearlo. Tenía dos opciones, o irme para mi casa a cuidarlo o hacer un proyecto, encontrar algún lugar donde él pudiera desarrollar todas las potencialidades que tenía", explicó a Xinhua.
A partir de esa necesidad, Escobar extendió la propuesta a otras familias en situaciones similares y diseñó un proyecto con varias áreas de trabajo y distintas etapas de desarrollo.
La iniciativa contempla actividades relacionadas con la gastronomía, el comercio, las tiendas en línea, la cerámica, la bisutería, la panadería y la agricultura, entre otras opciones destinadas a aprovechar las capacidades de las personas con discapacidad.
Liva Café constituye una de las primeras expresiones del proyecto. El establecimiento funciona en La Habana, capital de Cuba, y fue concebido como un espacio inclusivo donde las personas con discapacidad puedan trabajar y recibir atención en condiciones adecuadas.
La propuesta no se limita a jóvenes con síndrome de Down o del espectro autista, sino que el establecimiento también está preparado para recibir a personas ciegas y visitantes con otras discapacidades.
El local cuenta con un menú en braille y señalizaciones que facilitan la identificación de los diferentes espacios. La directora destacó que la atención a este público requiere sensibilidad y preparación por parte de quienes trabajan en el establecimiento.
Parte de la propuesta consiste en ofrecer empleo a personas con discapacidad y apoyar a las familias. Escobar explicó que algunas madres habían acudido al proyecto porque no encontraban un lugar donde sus hijos pudieran trabajar.
Ante esa situación, Cielos Abiertos incorporó también a las madres al proyecto, de manera que tanto la persona con discapacidad como quien la acompaña puedan recibir un salario, según explicó la directora.
La iniciativa busca que los jóvenes desarrollen capacidades y participen en actividades laborales, mientras sus familias encuentran una alternativa ante las dificultades asociadas con la falta de oportunidades de empleo para las personas con discapacidad.
Para los jóvenes que trabajan en el establecimiento, el café representa una posibilidad de incorporarse a una actividad laboral y desarrollar habilidades en contacto con clientes y compañeros.
En Cuba, el síndrome de Down presenta una prevalencia de alrededor de nueve casos por cada 10.000 nacidos vivos, según cifras oficiales.
Los registros indican que hasta 2025 se habían contabilizado unas 3.500 personas dentro del espectro autista, cifras que sitúan la inclusión laboral entre las áreas de atención para este sector de la población.











