CHONGQING, 3 oct (Xinhua) -- Mientras las empresas extranjeras compiten por ampliar su presencia en investigación y desarrollo (I+D) en China, el gigante tecnológico estadounidense Hewlett-Packard (HP) ha inaugurado un nuevo centro de innovación en inteligencia artificial (IA) en la municipalidad de Chongqing, en el suroeste del país.
Este paso subraya una tendencia más amplia: La transición de la manufactura a actividades de I+D arraigadas localmente pero con alcance global.
"La manufactura fue el punto de partida de nuestra colaboración. La innovación es su futuro", dijo Jonathan Jennings, director global de adquisiciones de HP.
La apertura del nuevo centro de innovación en IA de HP en China refleja una tendencia generalizada entre las empresas extranjeras que operan en el país. Durante décadas, China fue conocida principalmente como la "fábrica del mundo", un lugar donde los fabricantes globales establecían enormes líneas de producción para abastecer a los mercados internacionales. Ahora, muchas multinacionales están acercando la investigación, el diseño y el desarrollo de productos a los clientes, proveedores e ingenieros chinos, integrando la innovación en el país para atender a los mercados globales.
La magnitud de este cambio se refleja en las estadísticas. Datos publicados por el Ministerio de Comercio indican que, para finales de marzo de 2026, Beijing albergaba 332 centros de I+D financiados por capital extranjero, habiéndose añadido 55 de ellos durante el año en curso. Por su parte, Shanghai contaba con 647 centros, tras la creación de 15 nuevos en el mismo período.
Un sondeo reciente realizado entre ejecutivos de diversas multinacionales que operan en China reveló que el 42 por ciento de las empresas planea invertir en actividades de I+D dentro del país destinadas a los mercados globales durante los próximos dos años.
"Las bases de manufactura de muchas multinacionales en China se están transformando en centros de innovación", dijo He Yadong, portavoz del ministerio, citando las recientes inversiones en I+D de empresas como AstraZeneca, Philips y Schneider Electric.
Y para muchos ejecutivos, la razón principal es la velocidad. Los clientes, las cadenas de suministro y los equipos de ingeniería de China permiten que los nuevos productos pasen del concepto al mercado con mucha mayor rapidez que en otras regiones.
"Nuestros clientes en China adoptan nuevas tecnologías en un plazo de entre 12 y 14 meses, mientras que en otros lugares el proceso puede llevar de tres a cuatro años", comentó Jerome Dorlack, presidente y director ejecutivo de Adient, líder mundial en el sector de asientos para automóviles. La empresa opera tres centros tecnológicos globales en China, incluido el de mayor tamaño, situado en Chongqing.
La disponibilidad de talento humano en China constituye otro atractivo. "China lleva mucho tiempo haciendo hincapié en la formación universitaria de científicos e ingenieros; la nueva generación de profesionales chinos en estos campos posee una sólida base matemática y demuestra una creatividad cada vez mayor", indicó al respecto Michael Mertin, director ejecutivo de AT&S AG, una empresa manufacturera austríaca.
Esta ventaja en materia de talento se está trasladando ahora al ámbito de la inteligencia artificial, un área de especial interés para las empresas extranjeras presentes en el país. El centro de HP en Chongqing desarrolla sistemas de inspección impulsados por IA, mientras que Adient emplea tecnologías de visión de IA para detectar defectos de producción en fases más tempranas del proceso.
El alcance global de las actividades de I+D desarrolladas en China ya es una realidad tangible. El centro de innovación de Audi en el país diseña vehículos de lujo susceptibles de integrarse en la cartera global de productos de la marca; por su parte, Valeo aprovecha sus centros de I+D locales para impulsar la innovación en el mercado chino y exportar a todo el mundo tecnologías clave de nuevas energías desarrolladas internamente.
El respaldo institucional refuerza esta tendencia. El XV Plan Quinquenal de China (2026-2030) contempla la atracción de más empresas extranjeras para que establezcan sedes regionales y centros de I+D, iniciativa que muchas ciudades están apoyando mediante la implementación de diversas medidas.
"La concentración de centros de I+D extranjeros en China demuestra que el país está ascendiendo en la cadena de valor y que se está reconfigurando el mapa de las redes de producción mundiales", analizó Wang Lei, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad Normal de Beijing.
"Una integración más profunda entre la innovación extranjera y la local aumentará la productividad, fortalecerá el papel de China en la innovación global y allanará el camino hacia un crecimiento compartido", concluyó Wang. Fin












