(Multimedia) Científicos alertan de que cambio climático acelera aridificación y degradación de tierras en noreste de Brasil | Spanish.xinhuanet.com

(Multimedia) Científicos alertan de que cambio climático acelera aridificación y degradación de tierras en noreste de Brasil

spanish.news.cn| 2026-10-07 11:40:15|
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Imagen del 13 de noviembre de 2025 de aves volando en un parque ecológico, en Belém, Brasil. (Xinhua/Wang Tiancong)

RÍO DE JANEIRO, 6 oct (Xinhua) -- El cambio climático aumenta la presión sobre el nordeste de Brasil y puede acelerar los procesos de aridificación y degradación de las tierras en la Caatinga, donde la subida de las temperaturas se suma a la vulnerabilidad de los ecosistemas y a la presión ejercida por las actividades humanas, explicaron especialistas a Xinhua.

"Proyecciones de clima futuro en escenarios de alto calentamiento global indican que hasta el 50 por ciento del semiárido de la Caatinga se tornaría semidesierto", señaló el investigador del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden) José Marengo en declaraciones a Xinhua.

El investigador sostuvo que "el cambio climático y la degradación de la tierra pueden actuar conjuntamente y aumentar la vulnerabilidad de estas regiones" con posibles efectos sobre la disponibilidad de agua, la producción agrícola, la biodiversidad y las condiciones de vida de millones de personas.

Destacó además la necesidad de diferenciar entre los distintos fenómenos. "La aridez es una condición climática, la sequía es un evento o período de déficit hídrico, la desertificación es un proceso de degradación de la tierra", señaló.

"Combatir la desertificación no significa apenas combatir el avance del desierto, sino construir sistemas socioecológicos capaces de soportar sequías más frecuentes e intensas, temperaturas más elevadas y mayor variabilidad climática", afirmó.

Una investigación publicada este año por Luiz Bueno da Silva, de la Universidad Federal da Paraíba, refuerza esta preocupación. El estudio analizó la evolución de la productividad de la Caatinga entre 2004 y 2024 y evaluó el impacto de factores climáticos y de los cambios en el uso de la tierra.

"Nuestro estudio muestra que el estrés térmico ya constituye un factor limitante para la productividad de la Caatinga", dijo Bueno da Silva a Xinhua.

El investigador mostró que el estrés térmico asociado al cambio climático tuvo un impacto en el 26,1 por ciento del territorio analizado, mientras que los cambios en el uso y la cobertura del suelo representaron un factor relevante en el 17,4 por ciento.

"Los resultados muestran que la Caatinga enfrenta una doble amenaza: el estrés térmico crónico provocado por el cambio climático y la fragmentación causada por las actividades humanas", ilustró.

Según Bueno da Silva, "la conservación y la restauración de la vegetación son fundamentales para recuperar la resiliencia ecohidrológica de la Caatinga frente a la aridificación y la desertificación".

Los efectos del cambio climático también comienzan a reflejarse en la clasificación climática de algunas zonas del Nordeste. Investigaciones del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) y del Cemaden identificaron una zona de clima árido en el norte de Bahía y Pernambuco.

Según los investigadores, esta circunstancia podría estar relacionada con la prolongada sequía registrada entre 2012 y 2018, aunque la aparición de un clima árido no significa que exista desertificación.

"Es importante no confundir aridez con desertificación", insistió Marengo. "La desertificación implica un proceso de degradación de las tierras que puede ser agravado por el cambio climático".

Para Bueno da Silva, los resultados muestran la necesidad de combinar políticas climáticas y de conservación. "La restauración de la vegetación puede ayudar a recuperar la capacidad del ecosistema de responder a las variaciones climáticas y reducir su vulnerabilidad", subrayó.

El Monitor de Sequías de la Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento Básico (ANA) mostró en agosto que el 90 por ciento del territorio de la región presentaba afectación, mientras que el 16 por ciento padecía sequía grave.

"La agenda científica está cambiando de una respuesta a la sequía hacia una estrategia de resiliencia a la sequía, que incluye monitoreo, alerta temprana, planificación hídrica y adaptación agrícola", declaró Marengo.

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