RÍO DE JANEIRO, 19 oct (Xinhua) -- Brasil afronta el desafío de proteger el Sistema Acuífero Guaraní, una de las grandes reservas de agua subterránea de América del Sur, cuya conservación resulta estratégica para garantizar el abastecimiento humano y sostener las actividades económicas ante la presión urbana, agrícola y climática.
Con una extensión de unos 1,2 millones de kilómetros cuadrados, de los cuales aproximadamente 840.000 se encuentran en Brasil, el acuífero se extiende también por Argentina, Paraguay y Uruguay, por lo que su gestión requiere cooperación científica y políticas de conservación a largo plazo.
El hidrogeólogo Ricardo Hirata, profesor del Instituto de Geociencias de la Universidad de São Paulo (USP), advirtió sobre la escasa atención que reciben estas reservas pese a su importancia. "Las aguas subterráneas son un recurso poco entendido y todavía poco apreciado por la población", señaló en declaraciones a Xinhua.
La presión sobre los acuíferos podría agravarse con el cambio climático. Un estudio publicado en 2025 por investigadores de la USP y del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) analizó posibles cambios en la recarga de las reservas brasileñas hasta finales de siglo.
"Lo que constatamos fue la posibilidad de una disminución drástica de la recarga de los acuíferos del país, especialmente en las regiones Sudeste y Sur, que serán más secas según prácticamente todos los modelos climáticos analizados", afirmó Hirata, autor principal del estudio.
La recarga se produce cuando el agua de lluvia se infiltra en el suelo. La expansión urbana puede reducir este proceso, mientras que los fertilizantes, pesticidas y otras sustancias utilizadas en la agricultura pueden contaminar las reservas subterráneas.
A diferencia de los ríos y embalses, el deterioro de un acuífero puede avanzar durante años sin resultar evidente. Por ello, los especialistas destacan la importancia de controlar las extracciones, vigilar la calidad del agua y proteger las zonas de recarga.
Entre las alternativas estudiadas por el equipo de Hirata figura la recarga gestionada de acuíferos, que busca favorecer la infiltración de agua de lluvia o de aguas residuales tratadas mediante estructuras y procedimientos controlados.
En Brasil, el Servicio Geológico mantiene la red integrada de seguimiento de aguas subterráneas RIMAS, que registra variaciones de nivel y realiza controles periódicos en distintos sistemas acuíferos. Estos datos ayudan a evaluar los efectos de la explotación y de los cambios en el uso del suelo.
El carácter transfronterizo del Sistema Acuífero Guaraní plantea un desafío adicional, pues las decisiones adoptadas en cualquiera de los cuatro países que lo comparten pueden tener implicaciones para su gestión. La cooperación y el intercambio de información resultan fundamentales para proteger el recurso y garantizar su disponibilidad a largo plazo.
La experiencia brasileña muestra que contar con grandes reservas no elimina la necesidad de administrarlas de forma sostenible. La protección de las zonas de recarga, la vigilancia continua y el control de las extracciones serán esenciales para garantizar el abastecimiento de las generaciones futuras.









