BEIJING, 11 may (Xinhua) -- Desde vehículos eléctricos que llaman la atención en las calles de Europa hasta tiendas de té de burbujas que proliferan en el sudeste asiático y peluches originales que desatan una fiebre coleccionista en todo el mundo, las marcas chinas han ganado popularidad global, consolidándose como símbolos de la innovación, el diseño y la calidad.
Más allá de una serie de éxitos comerciales, esta tendencia ofrece nuevas pruebas del papel cada vez más importante de China en el comercio mundial, así como del dinamismo que impulsa su transformación económica.
EL ATRACTIVO GLOBAL
Cuando la empresa Mixue Helados y Té abrió en abril su primera tienda en Sao Paulo, Brasil, multitudes de clientes curiosos hicieron fila frente al establecimiento, algunos esperando más de una hora para probar por primera vez los productos de la popular cadena china de bebidas. Su estreno en Sao Paulo marcó el paso más reciente en la expansión internacional de Mixue. Desde la apertura de su primer local internacional en Hanói, Vietnam, en 2018, la cadena ha crecido hasta alcanzar más de 4.000 locales fuera de China.
Mixue se encuentra entre un número creciente de marcas chinas que aceleran su expansión global y conquistan a los consumidores internacionales con sus productos de calidad, precios competitivos y ofertas adaptadas a cada mercado.
Asimismo, el gigante de la ropa deportiva Anta inauguró su primera tienda insignia en Norteamérica en febrero, en Beverly Hills, California. Las cadenas de restaurantes de hotpot (u olla caliente mongola), lideradas por Haidilao, han logrado una clientela fiel en decenas de países, mientras que las bicicletas y motocicletas eléctricas de Yadea han registrado fuertes ventas en el sudeste asiático y Sudamérica.
La confianza global en las marcas chinas ha aumentado significativamente, y su influencia internacional continúa expandiéndose, según un informe de la consultora Ipsos.
Muchas marcas chinas "se han enfocado en las preferencias de los consumidores jóvenes a nivel mundial", destacó Zhao Xisan, investigador de la Academia de Ciencias Sociales de Henan. "La continua innovación en el diseño de productos, la experiencia del usuario y los modelos de mercadotecnia se alinea con la preferencia de la Generación Z por un consumo personalizado y orientado a las tendencias".
Los juguetes Labubu de Pop Mart ofrecen un ejemplo revelador. El personaje, perteneciente a la serie "Los Monstruos" de la marca, se ha convertido en un fenómeno global, con ingresos que alcanzaron los 14.160 millones de yuanes (unos 2.070 millones de dólares) en 2025. Esta cifra supone más del triple respecto al año anterior.
Al mismo tiempo, la franquicia de jugueterías Pop Mart se expandió a más de 30 ciudades internacionales el año pasado, incluyendo Berlín, Roma, Copenhague y Toronto.
El éxito comercial se sustenta en la fortaleza industrial de China. "El ecosistema manufacturero integral de China, en particular la coordinación y la escala de su cadena de suministro, permite a las empresas acortar el ciclo desde el diseño y la producción hasta el reabastecimiento y la logística", puntualizó Li Kai, profesor asociado de la Facultad de Economía de la Universidad de Xiamen.
"Para los consumidores internacionales, esto significa acceso a productos y servicios más modernos, fiables y con actualizaciones más rápidas al mismo precio", indicó Li.
Más allá de los productos, las marcas chinas abarcan cada vez más el estilo de vida y la experiencia.
La marca de bebidas Heytea es un buen ejemplo de ello. Su tienda de Londres, cerca del Museo Británico, está diseñada como un espacio estético chino inmersivo, con pantallas interactivas en el techo, jardines de rocas y asientos inspirados en el arte tradicional de la tinta. Su local de Toronto, entretanto, incluye un "laboratorio del té", donde los clientes pueden observar el proceso de elaboración de las bebidas a partir de ingredientes crudos.
"En el hotpot, lo importante no es tanto el caldo como la experiencia social. En el té con leche, lo importante no es tanto la bebida en sí, sino la estética, los sabores y el atractivo que tiene en las redes sociales. Y la ropa deportiva ya no es solo ropa, sino un reflejo de diseño, tecnología y estilo de vida", analizó Li. "Cada vez más, los consumidores extranjeros compran experiencias y un sentido de identidad".
Las marcas chinas están interactuando con los mercados globales con un enfoque más abierto y colaborativo, impulsado por la creciente capacidad de innovación del país, la vitalidad del mercado y el creciente atractivo cultural, señaló Wang Weiqiang, profesor asociado de la escuela de negocios de la Universidad de Zhengzhou.
UN NUEVO ROL
Detrás del éxito comercial se esconde un cambio estructural en la forma en que China participa en la economía global.
La consultora Kearney describió a las marcas chinas como productoras en constante evolución, pasando de ser vendedoras de productos a constructoras de ecosistemas, y de participantes del mercado a coordinadoras de redes.
"Al expandir su presencia global en investigación + desarrollo (I+D) y fabricación, las marcas chinas están fortaleciendo su competitividad y logrando una mayor integración en los ecosistemas económicos locales", reveló la consultora en un informe.
Este cambio es visible sobre el terreno. El fabricante de automóviles Chery inauguró el mes pasado su primer centro de operaciones regional en el extranjero en Barcelona, España. Yin Tongyue, presidente de Chery, declaró que la compañía busca integrarse en los sistemas locales de I+D, fabricación, cadena de suministro y estructuras de mercado, contribuyendo así al desarrollo económico local.
Mixue, de manera similar, anunció el año pasado planes para adquirir productos brasileños por un valor de al menos 4.000 millones de yuanes, incluyendo granos de café y frutas, durante los próximos tres a cinco años, al tiempo que desarrolla cadenas de suministro locales.
"China está ascendiendo en la cadena de valor global", subrayó Li. "En el pasado, su papel se centraba principalmente en el procesamiento y el ensamblaje. Hoy en día, más empresas se están expandiendo hacia la I+D, el diseño, la distribución, la creación de marcas, los datos de los usuarios y las operaciones estandarizadas".
Los servicios también se están convirtiendo en una parte cada vez más importante de esta transformación.
El Gobierno ha presentado planes para desarrollar marcas que sean más competitivas a nivel mundial bajo el concepto de "Servicios de China". A principios de este año, el ministro de Comercio, Wang Wentao, destacó el turismo, la medicina tradicional china y la restauración como áreas potenciales para el crecimiento de las exportaciones de servicios.
China prevé que el valor añadido de su sector servicios supere los 100 billones de yuanes para 2030, frente a los 80 billones de yuanes registrados el año pasado. En 2025, los servicios representaron el 57,7 por ciento del PIB del país y contribuyeron con el 61,4 por ciento del crecimiento económico.
Actualmente, China exporta cada vez más no solo productos, sino también marcas, experiencias, servicios y los sistemas operativos que los respaldan, señaló Li.
De cara al futuro, los expertos consideran que las empresas chinas se integrarán cada vez más en las economías extranjeras, creando empleos, forjando nuevos modelos de cooperación y generando oportunidades que beneficiarán a ambas partes.












