SAO PAULO, 31 mar (Xinhua) -- Brasil consolida ventajas estratégicas en el escenario energético global en virtud del etanol producido a partir de caña de azúcar y maíz como combustible integrado de forma estructural en su matriz de movilidad, lo que permite compensar el impacto del alza en el precio internacional del petróleo y reducir la vulnerabilidad al desabastecimiento, afirmaron especialistas.
Brasil, el principal productor mundial de etanol junto con Estados Unidos y líder en el uso de biocombustibles desde la década de 1970 con el Programa Nacional del Alcohol (Proálcool), que tiene al etanol de caña de azúcar como base estructural, mientras que el de maíz ha emergido como un complemento estratégico en la expansión reciente del sector.
El país cuenta en la actualidad con una matriz única de movilidad, en que toda su flota de vehículos ligeros funciona a base de bicombustible o como se dice en Brasil, "flex", al poder utilizar tanto gasolina como etanol, lo que refuerza la resiliencia frente a la volatilidad internacional de los precios de la energía.
"El escenario geopolítico actual está reeditando el choque del petróleo de la década de 1970, pero esta vez Brasil no está tan vulnerable al desabastecimiento", afirmó el presidente de la Unión de la Industria de la Caña de Azúcar y Bioenergía (Unica), Evandro Gussi.
Según el dirigente, el país dispone en la actualidad de una oferta excedente de etanol que actúa como alternativa de seguridad energética, resultado de décadas de políticas públicas, desde el Proálcool hasta el desarrollo de los motores "flex" y programas más recientes.
Gussi indicó que el país espera en la cosecha de la temporada 2026-2027 que comenzará en abril venidero, un aumento en la producción cercano a 4.000 millones de litros de etanol, alrededor de 10 por ciento más que en el ciclo anterior, lo que garantizará el abastecimiento de la flota flexible.
El encarecimiento global de energía, sin embargo, ha tenido también impactos internos, en especial en el diésel utilizado por el sector agroindustrial.
En este contexto, Gussi señaló que algunas usinas productoras de etanol ya avanzan en la sustitución parcial del diésel por biometano, producido a partir de residuos de la propia industria.
"Hay plantas que ya sustituyeron más de 1 millón de litros de diésel por biometano. Eso será una solución importante para el futuro", afirmó el entrevistado, en un contexto en que el estado brasileño de Sao Paulo es el principal productor de este combustible a partir de la caña de azúcar.
En Brasil, el etanol se ubicó este mes casi 40 por ciento más barato en promedio que la gasolina convencional, aunque con un rendimiento 30 por ciento menor en cuanto a autonomía, pero aun así sigue como la opción más sostenible en materia de combustibles.
A su vez, el director ejecutivo de la Unión Nacional del Etanol de Maíz (UNEM), Guilherme Nolasco, destacó a Xinhua que el etanol permite al país contar con "la gasolina más descarbonizada del mundo", tras la elevación en 2025 de la mezcla obligatoria del 27 al 30 por ciento, la más alta a nivel global, en el marco de la Ley del Combustible del Futuro.
Nolasco subrayó que el crecimiento del etanol de maíz ha sido clave para sostener esa política, al alcanzar una producción de 10.000 millones de litros en 2025, equivalente a entre 25 y 26 por ciento del total nacional.
El sector del etanol de maíz, que en la última década avanzó de forma "extraordinaria", prevé mantener un crecimiento superior al 20 por ciento anual, con la incorporación de cerca de 2.000 millones de litros adicionales en 2026, impulsado por nuevas plantas y ampliaciones industriales.
En paralelo, la oferta total de etanol del país sudamericano, estimada entre 37.000 y 38.000 millones de litros en la región centro-sur para la próxima cosecha, será suficiente para atender la mezcla obligatoria del 30 por ciento en la gasolina y garantizar la disponibilidad de etanol hidratado.
De acuerdo con el sector, el etanol no constituye una respuesta coyuntural, sino una estructura consolidada durante décadas, que hoy en día permite al país una alternativa competitiva y sin subsidios frente a los combustibles fósiles.









